Syngenta Agriculture

En América Latina, Syngenta fue la primera empresa en introducir un maíz genéticamente modificado resistente a los insectos, iniciando sus investigaciones de campo en Brasil en 1997. La compañía también estableció el primer laboratorio de marcadores moleculares de la región, ubicado en Uberlândia, Minas Gerais. Dadas las vastas extensiones de las plantaciones comerciales en Brasil, el país se ha convertido en un verdadero paraíso para las corporaciones del agronegocio, y Syngenta no es una excepción. Brasil representa el 70% de sus ventas en América Latina, motivo por el cual la empresa mantiene allí su sede principal. En Paulínia (estado de São Paulo) se encuentra su planta de producción, donde cerca de 270 trabajadores producen y empacan unas 100 mil toneladas de insecticidas, herbicidas y otros agrotóxicos destinados tanto al mercado brasileño como al Cono Sur. La actuación de Syngenta en América Latina responde a la expansión del modelo de agricultura intensiva, caracterizado por el monocultivo y el uso masivo de insumos externos como vía para incrementar la productividad agrícola. Sin embargo, este enfoque tecnológico no ha resuelto las condiciones económicas y sociales estructurales que originan el hambre; por el contrario, favorece la expansión de la agricultura comercial a gran escala, margina a los pequeños agricultores y profundiza las desigualdades en el campo.